Dentro de las leyendas de Guatemala y como
todas las regiones centroamericanas se relata las aventuras y desventuras de
personajes físicos y metafísicos correspondientes a personas, animales o cosas
quienes, aunados a la mitología maya en el sincretismo indígena, se presentan
más que para entretenimiento como una forma de educar a los oyentes y
rectificar caminos mal trazados.
La riqueza cultural de su pueblo
permite una diversidad de leyendas características de cada región. Así, son
diferentes las leyendas del norte como las del sur, las de oriente como de
occidente y quienes agregan variantes a las leyendas generales del país
como La Llorona, El Cadejo y la Siguanaba.
La etimología de la palabra leyenda
proviene del verbo latín “legenda” cuyo significado es Historia o actos de la
vida de un santo La leyenda, también es considerada como un relato de
transmisión oral o escrita sobre un hecho legendario.
Según la literatura, los orígenes de
la leyenda se remontan a la llegada de la Edad Media, es ubicada dentro de la
literatura oral y el cancionero popular, donde los poetas y escritores acudían
para tomar los elementos mitológicos y reelaborarlos artísticamente.
Acontecimientos como el saqueo de Troya por los aqueos son los que dan lugar a
leyendas que se escriben dentro de la literatura en forma de epopeya. Durante
esta época, se acostumbraba en los conventos a leer los relatos sobre la vida
de los santos y mártires. Posteriormente, la lectura de leyendas -como eran
denominados esos relatos- trascendió el ámbito de lo religioso e incursionó en
la vida profana, con temas relativos a hazañas o hechos históricos.
Tras varios siglos de ser parte de
los bienes acumulados por tradición e ignorada por la cultura académica, la
leyenda recupera con el romanticismo su peso literario, los escritores del
siglo XIX tomaron como
referencia temas medievales en busca de una tradición o folclore, a modo de
manifestación cultural de los pueblos; la leyenda pasa a ser, entonces, cultura
de los pueblos con la ayuda de renombrados escritores, el género cobra nueva
vigencia.
Elementos
participantes
Los elementos participantes en las
leyendas de Guatemala son los siguientes:
Nahuales y
protectores
Un nahual, es un espíritu protector que cada persona trae desde su nacimiento.
Este se encargará de guiarlo mostrándosele en sueños y del cual tomará las
características, por ejemplo, si un hombre tuviese de nahual un tigre, será
ágil, agresivo e intuitivo.
Quienes resultan tener mayor conexión
con sus nahuales son los brujos o chamanes, pues ellos usan este poder para
ayudar a su comunidad quienes además pueden tomar la forma de su nahual.
Los espantos
Así se les conoce
a los seres inmateriales descritos como espíritus de los difuntos que o bien sorprende a las
personas o los aconsejan y ayudan en determinadas ocasiones. Sobre este tema
existen infinidad de leyendas en los que se incluyen familiares, amigos,
personajes de la comuna (como la de un alcalde) y hasta personajes de talla
nacional como expresidentes.
Los encantos
Un Encanto, es un
lugar donde vive algún espíritu generalmente maligno o con conexiones
diabólicas que ofrece dinero a los hombres y mujeres a cambio de entregar a sus
hijos o a cierta cantidad de personas para que "se los gane" y
pasen al sufrimiento eterno; este pacto es similar a vender su alma al diablo.
Generalmente estos
encantos están situados en lugares remotos donde aún es virgen la montaña y
llama la atención de las personas haciendo ruidos de animales y que se
manifiesta regularmente en carnes de una serpiente enorme.
Animales
Los animales
también forman parte del vulgo popular, entre los personajes más famosos
podemos mencionar a El Cadejo, El Mico Brujo, El Caballo negro,
etc. Estos animales tienen diferentes funciones, algunos ayudan a la gente
cuidándoles o dándoles consejo y otros perjudican los hogares con maldiciones
o ganándose a familiares y los pavos
Entierros
Los entierros son tesoros escondidos por
personajes famosos de la época o bien, joyas mayas ocultas que se entregan a
una persona especial o con necesidades económicas urgentes. Las personas sueñan
al personaje o ven que la ubicación del mismo brilla o les llama, cuando buscan
encuentran los tesoros en monedas u objetos de oro o bien utensilios valiosos.
Estos son benignos y no requieren nada a cambio más que no se le cuente a nadie
el secreto ya que de ser así, el tesoro terminará en carbón o en alguna plaga
como gusanos.
Lugares
Existen además,
leyendas sobre el origen de lugares en especial. La leyenda del Origen del Lago
de Atitlán "...Y después de consultar entre sí, contestaron: Está
bien, hermano. La mitad de la laguna es tuya, tuya será la mitad de los frutos,
los patos, cangrejos y pescados, la mitad de las espadañas y las cañas verdes.
Y así también juntará la gente todo lo que mate entre las espadañas..." la
cual refiere la división entre este y Panajachel que viene siendo el mismo lago.
En general
Cada lugar, región
y pueblo, posee una leyenda autóctona que no se da en otro. Sin embargo y con
alcance nacional (por supuesto que con su respectiva variante) existen leyendas
que todo mundo conoce: El Cadejo, El Sombreron, La Siguanaba, La Llorona, el Sacerdote sin cabeza y
muchos otros más
1. El Cadejo
En los oscuros y solitarios caminos de Guatemala, especialmente en las zonas rurales y montañosas, existe una leyenda aterradora que ha sido contada durante siglos. Se habla de un ser llamado el Cadejo, que es una especie de perro gigantesco, con ojos rojos que brillan como brasas y pelaje negro como la noche. Este animal se dice que sigue a las personas solitarias durante la noche, especialmente a aquellas que se alejan de sus hogares.
Existen dos versiones de este ser: el Cadejo blanco y el Cadejo negro. El primero es considerado un protector, una especie de guardián que aparece para resguardar a los viajeros de peligros o de encuentros con espíritus malignos. El Cadejo blanco es un ser noble, que guía a los errantes por los caminos más seguros y los acompaña hasta llegar a su destino.
En cambio, el Cadejo negro es un ser maligno, que acecha y atemoriza a las personas. Se dice que este ser, en ocasiones, toma la forma de un perro común, pero en cuanto se acerca a su víctima, sus ojos brillan de un rojo intenso y su tamaño crece de forma sobrenatural. Este Cadejo negro tiene el poder de inducir a las personas a la locura, especialmente a los borrachos o aquellos que no siguen las normas morales de la comunidad. En algunas versiones de la leyenda, el Cadejo negro es el encargado de llevarse a los que han cometido grandes pecados o aquellos que, por su comportamiento inmoral, ya no tienen cabida en el mundo terrenal.
2. La Llorona
La leyenda de La Llorona es una de las más conocidas en toda América Latina, pero en Guatemala tiene un tono y detalles únicos. Se dice que La Llorona fue una mujer muy bella que vivió hace siglos, en un pequeño pueblo guatemalteco, donde se enamoró profundamente de un hombre que no la valoraba. Después de varios años de relación y de tener hijos, el hombre la abandonó, dejándola sola y sumida en el dolor más profundo.
Consumida por la desesperación, La Llorona comenzó a vagar por las orillas de los ríos y lagos, buscando a sus hijos. En su desesperación, llegó a un momento en el que, en un arrebato de locura, la mujer ahogó a sus propios hijos en un río. Tras darse cuenta del horrendo crimen, La Llorona fue consumida por el remordimiento y la tristeza, y comenzó a vagar eternamente por la tierra. Se dice que su llanto es tan desconsolado y tan fuerte que quienes lo escuchan sienten un escalofrío en la espalda. En algunas versiones de la leyenda, se cree que si alguien escucha el llanto de La Llorona, es un presagio de muerte o desgracia para esa persona.
3. La Siguanaba
En los rincones más remotos de Guatemala, la leyenda de La Siguanaba es muy popular. Se habla de una mujer bellísima que posee un encanto sobrenatural, capaz de seducir a cualquier hombre que cruce su camino. La Siguanaba aparece principalmente en los caminos desolados, y es conocida por su habilidad para atraer a los hombres con su belleza.
Una de las versiones más comunes de la leyenda cuenta que La Siguanaba era una mujer que fue maldecida por los dioses debido a su vanidad. Se dice que, en su juventud, esta mujer despreciaba a todos los hombres, burlándose de ellos por su apariencia o su falta de riquezas. En su arrogancia, olvidó que la belleza exterior no lo es todo, y por eso, los dioses decidieron castigarla. La mujer fue transformada en un ser monstruoso que, al principio, tiene la apariencia de una mujer hermosa, pero su rostro esconde un cráneo calavérico, mostrando su verdadera naturaleza.
Los hombres que caen en la trampa de su belleza son atraídos por su canto suave y su imagen encantadora, pero cuando intentan acercarse, la mujer revela su rostro espantoso y los condena a una muerte lenta o los lleva al abismo. Se dice que algunos de estos hombres, aterrados, se pierden en la oscuridad y nunca regresan.
4. El Sombrerón
El Sombrerón es otra leyenda bastante peculiar en Guatemala. Es un espíritu que se presenta como un hombre de pequeña estatura, vestido con un sombrero ancho que cubre su rostro, y lleva una guitarra en la mano. Se dice que El Sombrerón es un ser travieso y seductor, conocido por su capacidad de enamorar a las mujeres jóvenes, especialmente aquellas con cabellos largos y hermosos.
En la leyenda, el Sombrerón canta dulces canciones de amor mientras sigue a las mujeres por la noche. Las enamora con su música, pero su intención no es otra que hacerlas perder la razón. Se dice que las mujeres bajo su hechizo pierden el deseo de comer o dormir, quedando completamente obsesionadas con él. Al principio, la joven puede ver al Sombrerón y sentir una atracción, pero al final de la leyenda, la mujer se ve consumida por el hechizo y es incapaz de escapar.
Los hombres que intentan ayudar a las mujeres afectadas por El Sombrerón suelen caer bajo su poder, y la única forma de romper el hechizo es cortar el cabello largo de la mujer o hacerla entrar en contacto con la luz del sol.
5. La Tatuana
La leyenda de La Tatuana está basada en un antiguo relato de la época colonial. Se cuenta que en un remoto pueblo de Guatemala, vivía una mujer conocida como "La Tatuana". Ella era famosa por su belleza, pero también por su extraño hábito de tatuarse el cuerpo con símbolos místicos y de origen indígena. Cada tatuaje representaba una historia o un poder que ella había adquirido.
En algunos relatos, se dice que La Tatuana estaba relacionada con poderes mágicos y espirituales. Durante su vida, se convirtió en una mujer enigmática que vivía en las sombras, lejos de la sociedad, debido a su naturaleza misteriosa. Sin embargo, quienes se acercaban a ella para pedir ayuda o para conocer los secretos de los tatuajes, rara vez volvían.
Se rumorea que La Tatuana utilizaba sus tatuajes para hechizar a aquellos que caían en su red, y algunos dicen que estaba conectada con el mundo espiritual, entre los vivos y los muertos. Tras su muerte, su figura se convirtió en una leyenda, y muchos creen que su espíritu aún habita la región, buscando almas a las que convertir en su próxima víctima.
6. La leyenda
Xocomil
Xocomil es el nombre de un viento que sopla fuertemente en la región de los lagos de Guatemala. En la leyenda, se cuenta que Xocomil es un dios antiguo que tenía el poder de controlar los vientos y las aguas. Era conocido por su furia, y cuando se sentía ofendido, desataba tormentas devastadoras que arrasaban con todo a su paso.
Los indígenas guatemaltecos veían a Xocomil como un espíritu del agua, que vivía en las profundidades del lago de Atitlán. Cada vez que el viento comenzaba a soplar con fuerza, se decía que Xocomil estaba enfurecido y que su poder se desataba. A los viajeros que se adentraban en los lagos sin respetar las reglas de la naturaleza, se les advertía que Xocomil podía arrastrarlos al fondo del lago, llevándolos a su reino bajo las aguas.
7. El Carruaje de
la Muerte
En las noches más oscuras de Guatemala, se dice que El Carruaje de la Muerte recorre las ciudades y los pueblos, llevando a aquellos cuyo destino está marcado por la muerte. El carruaje es tirado por caballos negros con ojos brillantes y una gran presencia sobrenatural. En su interior, se encuentra una figura sin rostro, vestida con ropas de luto. Se cree que esta figura es la muerte misma, que llega a recoger las almas de aquellos que han llegado al final de su tiempo.
Se dice que el carruaje aparece solo en momentos de gran calamidad o tragedia, y aquellas personas que lo ven, normalmente saben que su vida está por terminar. La leyenda dice que el sonido de los cascos de los caballos es inconfundible, y si alguien los escucha, debe prepararse para lo inevitable. El carruaje, aunque es una figura aterradora, también simboliza el destino que no se puede evitar.
8. El Hombre del
Más Allá
El Hombre del Más Allá es una leyenda de un espíritu que, según se dice, aparece de manera misteriosa en los pueblos más alejados. Este hombre es conocido por su capacidad para moverse rápidamente entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Se dice que es un mensajero de la muerte, encargado de llevar las almas al otro lado.
Este hombre no tiene una forma definida, y en algunas versiones de la leyenda se le describe como un hombre común, pero con ojos vacíos o brillantes. En otras versiones, se dice que tiene la capacidad de cambiar su aspecto, y cuando aparece ante alguien, siempre es como un extraño que está esperando algo. Las personas que han tenido encuentros con él, sienten un gran temor y muchas veces no pueden recordar con exactitud cómo llegaron a ese momento.
9. El Señor de los
Cerros
El Señor de los Cerros es una leyenda muy antigua, originaria de las tierras altas de Guatemala. En esta historia, se cuenta que hay un espíritu protector que vive en las montañas y cerros de la región. Este ser es conocido por su poder sobre la tierra y la naturaleza, y se cree que puede transformar el paisaje a su voluntad.
Se dice que El Señor de los Cerros es un ser anciano, con barba larga y ojos sabios, que observa a los humanos desde lo alto de los cerros. Es una figura temida y respetada por aquellos que viven cerca de las montañas, pues se cree que tiene la capacidad de castigar a aquellos que no respetan la naturaleza o que intentan deforestar los bosques sagrados. Sin embargo, también es un protector de aquellos que siguen las leyes de la naturaleza.
10. La Tejedora y
el Colibrí
En esta leyenda se habla de una mujer indígena conocida por su habilidad para tejer hermosas telas y mantas. Cada día, la tejedora pasaba horas sentada junto a su telar, trabajando con gran dedicación. Un día, un colibrí se posó cerca de ella y comenzó a cantar suavemente. A partir de ese momento, el colibrí la visitó todos los días, acompañándola con su canto.
Se dice que el colibrí no solo la acompañaba, sino que también la ayudaba a perfeccionar sus telas, trayendo consigo hilos mágicos que hacían que sus tejidos fueran más brillantes y hermosos que nunca. En agradecimiento, la tejedora lo cuidó y, al final, el colibrí le entregó su espíritu, convirtiéndola en la guardiana de los hilos mágicos. Desde entonces, la tejedora y el colibrí fueron inseparables, y su historia es un símbolo de la conexión entre el arte y la naturaleza.
11. Cabracán y los
Volcanes
La leyenda de Cabracán, el dios de los terremotos y los temblores, está profundamente ligada a los volcanes de Guatemala. Cabracán era un poderoso ser mitológico, responsable de la actividad volcánica en la región. Se decía que vivía en el corazón de los volcanes, controlando el fuego y las fuerzas sísmicas de la tierra. Los mayas creían que cuando Cabracán se enfurecía, el mundo temblaba y los volcanes entraban en erupción, desatando su furia sobre los pueblos cercanos.
En algunos relatos, se dice que Cabracán estaba celoso de los seres humanos, y por eso causaba los temblores y erupciones. Se le ofrecían sacrificios y rituales para calmar su ira y evitar las tragedias. Los pueblos cercanos a los volcanes tomaban muy en serio la presencia de Cabracán, y se preparaban para enfrentar su furia en cualquier momento.
12. La Misa del
Cura Sin Cabeza
La leyenda del Cura Sin Cabeza es una de las más macabras de Guatemala. Se cuenta que en un pequeño pueblo, hubo un cura que era conocido por su comportamiento cruel y despiadado. Era un hombre que se entregaba completamente a la ambición y la maldad, sin importarle el sufrimiento de los demás.
Un día, este
sacerdote fue asesinado en circunstancias misteriosas. Se dice que su espíritu
quedó atrapado en la iglesia, y todas las noches, su cuerpo decapitado aparece
en el altar oficiando misa para los fieles, pero sin cabeza. La gente que se
atreve a presenciar esta misa asegura ver el espíritu de este hombre realizando
un servicio religioso, sin poder liberar su alma debido a los horribles pecados
que cometió durante su vida.
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